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Engranaje sinfín vs. reductor hipoidal: El enfrentamiento definitivo entre eficiencia y costo

Jan 23, 2026

Ante las exigencias de espacios reducidos y transmisiones angulares, tradicionalmente hemos optado por reductores clásicos de engranaje sinfín (representados por las series WMRV/WDVF/WMVF). Sin embargo, ha surgido un competidor formidable: el reductor hipoidal (WKM). La relación entre ambos es mucho más compleja que una simple sustitución; representa una elección crucial en cuanto a eficiencia, costo y valor total de propiedad.

La diferencia fundamental entre ambos reductores proviene del principio básico del engrane de los engranajes, que determina directamente sus límites de eficiencia.

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Transmisiones por engranaje sinfín: un diseño basado principalmente en fricción deslizante

La transmisión se basa en los dientes helicoidales del tornillo sinfín (normalmente de acero endurecido), que "raspan" continuamente contra la superficie dentada de la rueda dentada (normalmente de bronce estañado). Este movimiento implica una fricción de deslizamiento considerable, lo que genera una pérdida significativa de energía convertida en calor. Por lo tanto, incluso con un diseño y fabricación precisos, la eficiencia en una sola etapa de las transmisiones por engranaje sinfín suele oscilar entre el 70 % y el 85 %. Esto significa que hasta un 15 % a un 30 % de la potencia de entrada se pierde innecesariamente.

Transmisión hipoidal: una evolución dominada por la fricción de rodadura

Los engranajes hipoidales presentan dientes con superficies helicoidales hipoidales calculadas de forma compleja. El mecanismo de engrane es de contacto lineal, con el movimiento de rodadura como modo principal de desplazamiento, acompañado de un deslizamiento microscópico controlable. Este diseño reduce notablemente la fricción entre las superficies dentadas. Por lo tanto, la eficiencia de transmisión en una sola etapa de los reductores hipoidales puede alcanzar generalmente el 94 %–96 %, o incluso más.

Cuantifiquemos el impacto real en costos de esta brecha de eficiencia. Consideremos un escenario típico de automatización:

Por ejemplo: un cliente utiliza el modelo WMRV75-30-Y1 de 0,5 kW durante 8 horas cada día.

el par de salida requerido es de 194 N·m y el factor de seguridad (S.F.) es de 1,2. Ahora bien, si desea sustituirlo por el modelo WKM75B-30-Y1 de 0,5 kW (cuyo par de salida es de 237 N·m y cuyo factor de seguridad es de 1,44), ¿cuánta potencia se ahorraría por día y por año?

De este modo, al utilizar un reductor hipoidal, se ahorran 0,27 kW/h por hora; 0,27 × 8 = 2,16 kW/h por día y 2,16 × 360 = 777,6 kW/h por año.

Ahorro anual en costos: 777,6 kW/h × su costo de electricidad

En este ejemplo, elegir el reductor hipoidal más eficiente —si opera durante 5 años— permitiría amortizar, o incluso superar ampliamente, la diferencia de costo inicial entre ambas opciones.

Al seleccionar componentes para su próximo proyecto, considere esta comparación. El control real de costes comienza con decisiones inteligentes en la fase inicial del diseño. Elegir una transmisión más eficiente no es simplemente elegir un producto, sino optar por un modelo de beneficios sostenible y orientado al futuro.